Recordatorio
Toda la información que contiene este artículo es puramente educativa. En ningún caso las opiniones reflejadas suponen recomendaciones financieras. Utiliza siempre la información para aprender, investigar por tu cuenta y tomar tus propias decisiones.
Como ya hemos visto previamente, la parte más importante en el camino hacia la libertad financiera es construir una base sólida que nos permitirá vivir con total tranquilidad y seguridad ante cualquier imprevisto.
La base de la pirámide está constituida por tres elementos básicos: una fuente de ingresos, un fondo de emergencia y una óptima gestión de los ingresos.
La fuente de ingresos
Para poder empezar, es esencial tener una fuente de ingresos. Existen dos tipos de ingresos: los ingresos activos y los ingresos pasivos.
Son aquellos que obtenemos a través del intercambio de nuestro tiempo y fuerza laboral por dinero de manera mensual. Necesitamos estar presentes para ganar dinero.
Son aquellos que obtenemos a partir de la creación de un bien o un servicio que no necesita nuestra presencia física para que funcione y nos dé dinero.
En la mayoría de los casos esta fuente de ingresos proviene del trabajo. Las personas trabajadoras cambiamos nuestro tiempo y fuerza de trabajo por una nómina o remuneración mensual que debemos aprender a gestionar.
Con el objetivo de cobrar la nómina es vital tener una cuenta corriente o cuenta nómina. Aquí recibiremos nuestra retribución mensual y desde aquí podremos organizar el destino de cada euro que nos entra en el bolsillo.
Cuentas corrientes
Si aún no tienes una cuenta corriente o quieres cambiar a una donde te vayan a dar más ventajas, échale un vistazo a la selección de las mejores cuentas corrientes que he encontrado:
El fondo de emergencia
El fondo de emergencia es la cantidad de dinero que tendremos reservada para hacer frente a cualquier imprevisto. Este dinero tiene que ser fácilmente accesible y la mejor manera de hacerlo es guardándolo en una cuenta remunerada.
Las cuentas remuneradas son aquellas cuentas bancarias que te pagan un porcentaje de interés por tener tu dinero en el banco. Te permiten disponer de tu dinero cuando quieras y sin ninguna penalización por retirarlo. Hay que buscar siempre la que mayores intereses te pague y con la que menos vinculaciones te obliguen a tener. Las vinculaciones son requisitos que te imponen los bancos para contratar sus servicios.
Dependiendo del perfil de riesgo de cada persona, normalmente se suele destinar la cantidad de entre tres y seis meses de todos los gastos que se tengan al mes. Este número no es fijo, puedes adaptarlo a tus propias necesidades.
Por ejemplo, si eres una persona funcionaria, la estabilidad laboral que tienes te permite tener menos dinero destinado al fondo de emergencia pero si eres una persona autónoma, como asumes más riesgos necesitas más dinero para imprevistos. Siempre ajusta el tamaño del fondo de emergencia a tus necesidades que además pueden cambiar al largo de tu vida.
Cuentas remuneradas
Si aún no tienes una cuenta remunerada o quieres cambiar a una donde te vayan a pagar más, échale un vistazo a la selección de las mejores cuentas remuneradas que he encontrado:
La gestión de los ingresos
Para hacerlo correctamente tienes que aprender los siguientes conceptos:
Es la cantidad de dinero que recibimos ya sea por el trabajo que realizamos o por la posesión de activos.
Son todas las transacciones económicas que hacemos cambiando nuestro dinero por un producto o un servicio. Pueden ser fijos (siempre tienes que pagar lo mismo por una serie de servicios como la luz, agua, gas, internet, alquiler o hipoteca…) o también pueden ser variables (aquellos gastos que haces pero no sabes nunca cuanto gastarás exactamente como en comida, ocio…).
Son todas aquellas cosas que podemos comprar que nos van a ir llenando los bolsillos con dinero por el simple hecho de tenerlas. Pueden ser de todo tipo como empresas, acciones, fondos, pisos, Bitcoin…
Son todas aquellas cosas que podemos comprar que nos van a ir quitando dinero de nuestros bolsillos por el simple hecho de tenerlas. Pueden ser de todo tipo también como coches, motos, suscripciones, electrodomésticos…
Entiende la diferencia entre activos y pasivos
Presta mucha atención a la definición de activos y pasivos. Puede darse el caso de un producto como por ejemplo un piso que pueda ser un activo o un pasivo dependiendo del uso que se le dé.
En este caso, si compras el piso para vivir en él será un pasivo, porque sacará de tu bolsillo mucho dinero para que puedas mantenerlo (hipoteca, reparaciones, impuestos, renovaciones…).
En cambio, si compras el piso para alquilarlo (como una inversión), será un activo. Aunque tengas que asumir todos los costes del propietario como en el ejemplo anterior, la persona que viva en él te pagará un alquiler que cubrirá todos los costes y te dejará una cantidad extra que entrará en tu bolsillo cada mes.
Una de las maneras más eficientes y prácticas de gestionar nuestra nómina es dividirla en porcentajes. Esto es así porque de esta manera a medida que vayas ganando más dinero puedes ir aumentando la cantidad que destinas para cada categoría de gasto o simplemente puedes ir reajustando los porcentajes en función de tus necesidades. A continuación tienes una breve explicación sobre cómo calcular los porcentajes:
Para este ejemplo, supongamos que tienes unos ingresos mensuales de 1.500 € y pagas 600 € de alquiler.
- Escribe el gasto: Teclea el importe del gasto que quieres calcular (ej.
600). - Divide entre el ingreso: Pulsa la tecla de división
÷y escribe el importe total de tus ingresos (ej.1500). - Multiplica por 100: Pulsa la tecla de multiplicación
×, escribe100y pulsa=(obtienes40).
Resultado: El alquiler representa el 40 % de tus ingresos.
Puedes utilizar dos métodos:
Método A
Para calcular, por ejemplo, el 15 % de 1.600 €:
- Escribe el importe de tus ingresos (
1600). - Multiplica por el porcentaje que quieres calcular (
× 15). - Divide entre 100 (
÷ 100) y pulsa=.
Resultado: 240 €
Método B
Convierte el porcentaje en decimal moviendo la coma dos lugares a la izquierda (por ejemplo, 30 % = 0,30; 5 % = 0,05) y multiplícalo directamente por tus ingresos:
- 30 % de 2.000 €:
2000 × 0,30= 600 € - 10 % de 2.000 €:
2000 × 0,10= 200 € - 5 % de 2.000 €:
2000 × 0,05= 100 €
La regla del 50/30/20
Según la tradición de la educación financiera existe una regla llamada “la regla del 50/30/20” que sirve para organizar nuestros ingresos en diferentes categorías. Ésta consiste en destinar un 50% de los ingresos a necesidades básicas como los gastos fijos como la vivienda, servicios básicos y transporte y algunos gastos variables como la comida un 30% a gastos personales u ocio y un 20% al ahorro o inversión.
Sin embargo, pienso que los porcentajes deberían ajustarse para poder sobrevivir a un futuro incierto como al que nos enfrentamos y a la degradación monetaria a la que nos somete el sistema. Según mi criterio, repartiría mis ingresos en tres grandes categorías: el ahorro, las necesidades básicas y los gastos personales.
La regla del 50/40/10
Esta es mi reinterpretación de la regla anterior. Creo que las necesidades básicas no deberían exceder el 40% de los ingresos que tengamos. Con el 60% restante destinaría un 50% al ahorro (en este caso a la creación del fondo de emergencia) y el 10% restante a los gastos personales que podamos tener.
De esta manera nos aseguramos de poder consolidar una base de ahorro y vivir cómodamente. Si consigues administrarte así, podrás realizar la siguiente fase de acumulación sin ningún problema.
Ejemplo de la aplicación de la regla 50/40/10:
Ingresos: 1200 €
Necesidades básicas: 480 €
Ahorro: 600 €
Gastos personales: 120€
Ten en cuenta que las cantidades de los porcentajes no son inamovibles, es decir, que si nos fijamos en el ejemplo como mucho podríamos gastar 480 € en necesidades básicas pero esto no significa que gastemos esa cantidad al mes. Pueden haber meses que necesitemos gastar más y meses en los que necesitemos gastar menos. Aún así, la categoría que respetaría siempre y no tocaría nunca es la del ahorro. Lo agradeceremos en el futuro.
«Pay yourself first»
Existe una norma básica de la educación financiera popularizada por autores de Estados Unidos a la que le llaman «Pay yourself first» (o págate a ti mismo/a). Ésta es una estrategia financiera tan sencilla como revolucionaria: consiste en tratar a tu ahorro como si fuera la primera factura obligatoria del mes.
En el modelo tradicional, la mayoría de la gente cobra, paga sus facturas, gasta en su día a día y, si a fin de mes queda algo, lo ahorra. El problema es que casi nunca queda nada. Esta norma le da la vuelta a la tortilla: nada más recibir tus ingresos, separas inmediatamente un porcentaje para ti (tu ahorro o inversión) y vives con el resto.
Poner en práctica la norma «págate a ti mismo/a primero» es un proceso sencillo que requiere una sola decisión consciente para automatizar tu tranquilidad financiera. Se ejecuta en cuatro pasos:
Revisa tus números y decide qué cifra fija o porcentaje de tus ingresos vas a destinar al ahorro antes de gastar un solo euro. Si aplicas la regla del 50/40/10, destina el 50% de tus ingresos. Si es tu primera vez y no te atreves a destinar tal cantidad, puedes empezar con un 10 %, que será suficiente para construir el hábito. Siempre estarás a tiempo de subir la cantidad más adelante.
Separa físicamente el dinero de tus gastos diarios del dinero de tus metas. Utiliza una segunda cuenta bancaria (idealmente una cuenta remunerada sin comisiones y sin tarjeta asociada) para evitar la tentación de gastar ese capital en imprevistos cotidianos o caprichos.
Esta es la clave del sistema: entra en la aplicación de tu banco y programa una transferencia periódica automática para el mismo día (o el día siguiente) en que recibes la nómina. Al automatizar la orden, el dinero sale de tu cuenta principal sin que tengas que intervenir ni depender de la fuerza de voluntad.
Una vez que el ahorro ha salido de tu cuenta corriente, el saldo restante es tu límite real de gasto para el mes. Con ese dinero pagas tus facturas fijas, la comida y el ocio. La gran ventaja psicológica es que puedes gastar ese remanente con total libertad y sin culpa, sabiendo que tus objetivos financieros del mes ya están cumplidos desde el primer día.
Calcula tus propios ingresos y gastos
Ahora que conoces la teoría, ha llegado el momento de calcular tu propia situación. Puedes hacerlo utilizando esta calculadora.
¡Rumbo al centro!
Por fin ya tienes todas las claves esenciales para construir una base sólida en tu camino a la libertad financiera. Ya sabes que necesitas una fuente de ingresos, crear un fondo de emergencia y gestionar bien tus ingresos teniendo en cuenta que siempre tienes que pagarte a ti mismo/a.
Ha llegado el momento de continuar con tu formación y descubrir qué te depara la fase de acumulación.
