El interés compuesto

Según el Diccionario panhispánico del español jurídico, el interés compuesto es “el interés de un capital al que se van acumulando sus réditos para que produzcan otros.”

Es decir, que el interés compuesto es el proceso por el cual los intereses que genera tu dinero se van sumando al capital inicial, de modo que en el siguiente periodo los intereses se calculan sobre una cifra cada vez mayor. Es lo que popularmente se conoce como el efecto “bola de nieve”.

Imagina una pequeña bola de nieve del tamaño de una cereza que empieza a rodar en lo alto de una montaña completamente nevada. A medida que va rodando cuesta abajo se va haciendo más grande porque al encontrarse más nieve se va agregando. Para cuando la bola de nieve alcance la falda, ésta tendrá un tamaño descomunal en comparación a cuando empezó.

Si te paras a pensar, el propio peso que va adquiriendo provocará que cada vez vaya con más velocidad y cuanto más alta sea la montaña, más recorrido tendrá que hacer. La combinación de estos dos hechos (cada vez más nieve agregada y distancia larga) son los factores que realmente hacen que la bola al final de la montaña sea enorme.

En eso consiste el interés compuesto.

Imagina que la pequeña bola de nieve son los primeros 100 € que decides invertir. Si inviertes cada mes 100 € más, al final del año tendrías 1.200 €. Si con esos 1200 € ganaras un 7% de interés, en el segundo año tendrías 1.284 + 1.200 = 2484 € y no 2400 €. El tercer año tendrías 2.484 + 1.200 = 3.684 € y así sucesivamente.

Si mantuviéramos el ritmo de inversión de este ejemplo el capital podría alcanzar aproximadamente 117.706,49 € después de 30 años.

¿Te imaginas qué pasaría al cabo de 30 años si empezando con 100 €, invirtieses 500 € al mes al 7% anual? Pruébalo con el simulador que tienes a continuación:

Asombroso, ¿verdad? Pues este resultado está al alcance de cualquiera que invierta de manera disciplinada cada mes de su vida. No es difícil pero se necesita constancia. Evidentemente las aportaciones mensuales se deberían ajustar a la situación personal de cada persona.

Como ya habrás visto, al principio la máquina de generar dinero que es el interés compuesto va lenta, pero cuando ya tiene suficiente material, crece exponencialmente como la bola de nieve del ejemplo.

El crecimiento exponencial vs el crecimiento lineal

Por si no lo sabes, exponencialmente quiere decir que el crecimiento es muy lento al principio pero cuando llega a un punto determinado se dispara enormemente al alza, como se puede ver en esta imagen:

Los umbrales del interés compuesto

Teóricamente resulta que hay dos momentos cruciales durante el crecimiento del capital con interés compuesto.

El primero es un umbral a partir del cual las aportaciones que hagas son opcionales, pues los intereses reportan lo mismo que lo que tu aportas.

El segundo es cuando las aportaciones que hagas ya no sean necesarias, pues los intereses reportan de sobra lo que tu aportas. En este punto lo único que importa es mantener la inversión sin importar si realizas más aportaciones o no.

Como los números pueden variar en función de diferentes criterios, aquí te adjunto una simulación para que puedas ver por tus propios ojos cómo se alcanzan los dos umbrales en los escenarios que quieras.

La magia del interés compuesto

El interés compuesto es una de las mejores herramientas de las que disponemos, pues en realidad si entendemos como funciona nos puede ser muy beneficiosa.

El truco para sacarle el máximo provecho es el tiempo. Cuanto más tiempo esté un capital invertido, mayor será el resultado final. Tan simple como esto.

Una inversión pequeña hecha de manera recurrente a largo plazo puede ser mucho mejor que una inversión más grande a corto plazo. Insisto que esto puede diferir en función de diversas variantes.

El tiempo lo es todo…

Si quieres comprobarlo, échale un vistazo a la calculadora del crecimiento del capital que encontrarás a continuación. Te animo a que busques por tu cuenta los dos umbrales que hemos aprendido antes. ¿Cuál seria el escenario ideal para ti?